¿Sueñan los artistas con ovejas de izquierdas?
November 28th, 2007
Al principio todo eran vastas praderas, cielo azul, bisontes para todos y, para que se hagan una idea, sólo faltaba Michael Landon por allí, pero llegó el largo invierno. Los hombres (y las mujeres) tuvimos que refugiarnos en las cuevas y roer huesos hasta la médula alrededor de un fuego a veces escaso. Algunos nos entreteníamos pintando en las paredes y mientras tanto a nuestras espaldas se cocinaba la tragedia. Un tipo que comía por dos pensaba: “¿Y por qué coño tengo yo que compartir con estos mindundis mi carne cuando puedo bajármelos de una colleja, comérmelo todo yo… y espera a ver si no me los como a ellos también?”. Dicho y hecho, el cromagnon más grande se acercó, nos soltó una ostia a mano abierta a los graffiteros anémicos y se quedó con las viandas. Él no lo sabía, pero dando una visión teleoscópica del asunto, había parido a la derecha, la derechona, la del yugo, las flechas y el mandoble. Luego las cosas irían cambiando, aún tendríamos que aprender a hablar y aunque ya hemos visto que eso tampoco es que nos haya servido de mucho, como a toda acción le responde una reacción, los escurridos unidos, el proletariado, plantamos cara al matón. Esto, para entendernos, vendría a ser la izquierda, la básica, la de toda la vida.
Esto fue así durante mucho tiempo, los de arriba contra los de abajo, la derecha contra la izquierda cuando aún ni siquiera se llamaban así. Pronto algunos comenzaron a darse cuenta de que el pueblo, no como concepto sino como grupo, así en general, eran más bien tirando a cazurros. Así desde el despotismo ilustrado hasta el Partido Bolchevique ha habido diversos intentos de quitarle las cadenas al pueblo “desde arriba”. Todo para el pueblo pero sin el pueblo, dictadura del proletariado… equis: léanse reformas populares desde la oligarquía. Pero el de a pie es cazurro mas no tonto del todo y pronto se dió cuenta de que entre las cadenas que le estaban quitando se iban también las cadenas de oro del cuello y ¡ay cuando le tocan el parné al de a pie! Y así, los absolutismos populares van terminando como se veía venir… unos en la guillotina, otros a balazos, etc…
Ahora ya sabemos en torno a lo que gira todo esto. La pasta, la plata, la guita. Ya sea en forma de carne o de tierra, la tensión política siempre ha estado polarizada por una clase favorecida que aglutinaba poder y capital y otra desfavorecida que aglutinaba una mala leche considerable contra los primeros, pero en cuanto (en términos exclusivamente occidentales y septentrionales, por supuesto) esa riqueza comienza a extenderse, nace una clase burguesa con creciente poder económico y a un señor llamado Adam Smith se le ocurre intuir que el mercado comienza a ser tan complejo que es capaz de autorregularse como cualquier otro ecosistema (sic). Este es el pistoletazo de salida para las ideas de una nueva tendencia política que desembocará en el neoliberalismo actual (right-wing anarchists o libertarians en yanquilandia) de la mano de Milton Friedman y según la cual, si tienes pasta, ¿para qué necesitas que el gobierno controle el mercado?.
Así pues, ya no todos los anarquistas son punkis, ni todos los matones se quedan con todo el bisonte, ni todos los que tienen pasta son fachas, etc… la cosa se ha complicado un poco y mientras tanto, ¿qué hace la clase (¿Clase?¿He dicho yo eso?) “artística”?.
Cuenta Servando Carballar de Aviador Dro que en su último disco, Candidato Futurista, han pretendido llamar la atención de una forma conscientemente lúdica sobre la pérdida de agarre de la izquierda militante: “La izquierda no ha tenido la capacidad de asimilar los avances sociales y tecnológicos y actualmente es muy poco operativa”. Sin embargo la izquierda sigue siendo la opción abrumadoramente mayoritaria de músicos y artistas y así parecen demostrar los test que hemos pasado a nuestros interrogados. ¿Por qué no se moja más este sector?. “No mojarse es también una opción política, nosotros no queremos fundar un partido político porque somos un grupo de música y conscientes de esto no queremos ponernos serios, pero decimos lo que vemos… quizá algún día llegue el partido Futurista!”, asevera Servando.
Aún así, en un estado del bienestar, militar por quien no está bien, requiere cierto esfuerzo más allá de tus propios intereses y la forma en que la izquierda y el sector social que dice pertenecer a ella se han integrado en el panorama actual ha sido más bien acomodándose y centralizándose. Todo el mundo políticamente correcto, sin radicalizaciones, sin sorpresas, previsibles. Decía Deleuze que la auténtica fuerza es presencia, no acción. Pues será eso.
Tema de hoy: Emily Haines & The Soft Skeleton - Crowd Surf Off The Cliff

June 17th, 2010 at 9:49 am
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